Un ciervo asustado, bajo el gris azulado de la noche,
Reposa más allá de los oscuros pinos.
Detrás -a la distancia de una lámpara-
La flecha del cazador brilla:
Sus botas están manchadas de rojo,
Las ve mientras se inclina sobre el terreno,
Y desde los picos escondidos su odio vuela,
La pluma azul alza su cabeza en la niebla,
¡Bien podría huir de la furtiva noche!
