Recuerda

Recuérdame cuando haya marchado
Lejos en la Tierra Silenciosa;
Cuando mi mano ya no puedas sostener,
Ni yo dudando en partir, queriendo permanecer.

Recuérdame cuando se acabe lo cotidiano,
Donde revelabas nuestro futuro pensado:
Sólo recuérdame, bien lo sabes,
Cuando sea tarde para plegarias o consuelos.

Y aunque debas olvidarme por un momento
Para luego evocarme, no lo lamentes:
Pues la oscuridad y la pena dejan
Un vestigio de los pensamientos que tuve:

Es mejor el olvido en tu sonrisa
Que la tristeza ahogada en tu recuerdo.

Christina Georgina Rossetti (1830-1894)
Fuente: El Espejo Gótico

Etiquetas:

Deja un comentario